DÍAS DE ESCUELA. EVOCACIÓN DE LA INFANCIA DEL ESCRIBA EN MESOPOTAMIA
Me levanté, temprano, por la mañana.
Dirigiéndome a mi madre le dije:
Dame mi desayuno, que tengo que ir a la escuela .
Mi madre me dio dos hogazas y yo salí.
Mi madre me dio dos hogazas y me fui a la escuela.
En la escuela, el vigilante de la puntualidad me dijo: ¿Por qué llegas tarde?
Yo estaba muerto de miedo y mi corazón batía con fuerza.
Pasé ante el maestro y le hice la reverencia.
Mi tutor estaba leyendo mi tablilla y decía: Aquí falta tal cosa.
Y me pegaba con el palo.
El vigilante del silencio decía: ¿Por qué hablabas sin permiso?
Y me pegaba con el palo.
El vigilante de la conducta decía: ¿Por qué te levantas sin permiso?
Y me pegaba con el palo.
El vigilante de la puerta decía: ¿Por qué has salido sin permiso?
Y me pegaba con el palo.
El vigilante del almacén decía: ¿Por qué has cogido eso sin permiso?
Y me pegaba con el palo.
El profesor de sumerio me decía: ¿Por qué no lo has dicho en sumerio?
Y me pegaba con el palo.
Mi maestro decía: No tienes buena mano (para escribir).
Y me pegaba con el palo.
LOS NIVELES LINGÜÍSTICOS Y LA PERICIA DEL ESCRIBA MESOPOTÁMICO
¿Acaso sabes hablar y entender las lenguas especiales?
¿La lengua del artesano de la plata?
¿La lengua del grabador de sellos?
¿Acaso sabes hablar y entender la lengua del charlatán,
que se mezcla con el viento,
la lengua del labrador,
la lengua del navegante?
LA CONSCIENCIA DEL ESCRIBA EGIPCIO Y EL ORGULLO POR SU MISIÓN
Ellos no han alzado pirámides de bronce
con estelas de hierro
ni han planeado tener como herederos
a los hijos de su carne que llevasen su nombre
sino que se han dado como herederos
a los libros y a los saberes que han aprendido.
Un libro es mejor que una casa edificada,
mejor que las tumbas en el Oeste .
Es más bello que una fortaleza,
más bello que en una estela en el templo.