A él y a los demás de Tera les salía todo mal. Los terenses, por desconocer la causa de las desgracias, envían a Delfos a consultar sobre los males presentes. La Pitia les responde que les irían mejor las cosas si acompañaban a Bato a fundar una colonia en Cirene, en Libia. Despidieron los terenses a Bato con dos naves de cincuenta remos (...) Poblaron una isla cerca de Libia, cuyo nombre fue Platea. Dicen que es una isla de las mismas dimensiones que la actual ciudad de Cirene. Después de habitarla durante dos años no les fue mejor, y entonces, dejando sólo a uno, fueron a Delfos para, una vez allí, consultar el oráculo, arguyendo que ya habitaban Libia y no les iba mejor por ello. La Pitia les dio esta respuesta: "Quieres que te vaya mejor, pero tu no has ido a Libia, abundante en grano. Me maravillo de tu sagacidad". Al oír esto, los de Bato regresaron, pues no abandonaba Apolo la idea de la colonia antes de llegar a la misma Libia. Tras llegar a la isla y recoger al que quedaba, fueron a fundar una colonia en el propio territorio de Libia, frente a la isla, en un lugar de hermosos valles cercados por ambos lados con un río que corría en un extremo. (Heródoto, IV 156-160).