Historia Antigua - Universidad de Zaragoza - Prof. Dr. G. Fatás

Textos sobre la realeza en Hatti.

(versiones de G. Fatás sobre traducciones de G. Beckman)

El rey es el Labarna o Tabarna (equivalentes), nombre (real o mítico) de los dos primeros soberanos hititas. La reina es Tawananna y el heredero es Tuhukanti. El rey es "Labarna, Gran Rey, Rey del País de Hatti, el Héroe, Amado de tal y cual dios". En Hatti es Mi Dios Sol (suele traducirse por "majestad", aunque es título que sólo aparece en textos hititas en acadio, acaso por su origen sirio (para ser egipcio es demasiado antiguo en Hatti). Sus obligaciones rituales son numerosas y fueron recopiladas. Las ejerce sobre todo en Hattusas, pero otras las desarrolla en ciudades de relevancia ritual. Hay ritos religiosos largos, de más de un mes, como la Celebración del Azafrán (primavera) o la Celebración de la Prisa (otoño), durante los que se espera la presencia del rey en diversas localidades, donde presidepasivamente rituales desarrollados por sacerdotes profesionales. Aunque se ignora el ceremonial de coronación, hay un texto que describe la coronación de un sosias, un prisionero enemigo, para que reciba el mal que vaya destinado al rey. "El prisionero será ungido con el aceite de la realeza y el sacerdote dirá así: "Éste es ahora el rey. Le he dado el nombre de la realeza. Lo he vestido con el atuendo de la realeza. Le he puesto su tocado." (Un largo manto y un gorro semiesférico ceñido llevan los reyes en el arte hitita). No se menciona en el ritual un largo cayado curvo, que termina en una vuelta casi circular: el kalmush, parecido al lituo romano y acaso evocación de la función del rey como pastor. La reina (esposa principal y única con tal título) es la Tawananna, sólo si ya no vive la reina madre. Ejerce funciones religiosas y un amplio gobierno en palacio, donde tiene sus chambelanes y sirvientes de cámara. Pudujepa, esposa de Hattusil III, usa sello conjunto con el rey o propio y expide correo a otras cortes (Egipto). Hay tablillas en Ugarit con los sellos, juntos, de Hatusil y Pudujepa y de ésta y su (probable) hijo Tutaliya IV. No se sabe si el caso es generalizable.

1. (Plegaria sacerdotal por el rey) "”Que el Tabarna, el rey, sea grato a los dioses! La tierra es sólo del Dios de la Tempestad. El cielo, la tierra y las gentes son sólo del Dios de la Tempestad. Él hizo del Labarna, el rey, su administrador y le dio todo el País de Hatti. El Labarna seguirá administrando con su mano todo el País. Que el Dios de la Tempestad destruya a quienquiera amenace a la persona del Labarna, el rey, y las fronteras [de Hatti]".

2. Las gentes están subordinadas al rey. De una carta a un vasallo, en los últimos años de Hatti: "Debes ser un verdadero esclavo del rey. ”No alces tu cuello! (ante él)".

3. Ritual de construcción de un palacio. "Los dioses, el Dios Sol y el Dios [de la] Tempestad, me han encomendado, a mí, el rey, la tierra y mi casa. Yo, el rey, puedo defender mi tierra y mi casa. No vendrás contra mi casa y yo no iré contra la tuya."

4. El rey es el primer sacerdote de la divinidad principal de Hatti: al comienzo, del Dios Tempestad. Más tarde, en el Imperio Nuevo, parece prevalecer el título de "Sacerdote de la Diosa-Sol de Arinna y de todos los dioses." 5. Cuida del adecuado funcionamiento de Hatti. Los dioses dependen de tal cosa: si Hatti padece, los dioses acaso no puedan sobrevivir. Plegaria de Mursil II a raíz de una epidemia: "Todo el País de Hatti se muere y nadie prepara la hogaza del sacrificio y las libaciones para vosotros, oh, dioses. Los labardores que solían trabajar los campos de los dioses están muertos y nadie trabaja ni rotura ya más los campos de los dioses. Las molineras que preparaban las hogazas del sacrificio a los dioses han muerto y nadie hace ya hogazas para los dioses. En el establo y el aprisco en el que se escogían las ofrendas de ovejas y vacas, los vaqueros y pastores han muerto y el establo y el aprisco están vacíos. Por eso no hay ya más hogazas para el sacrificio, ni libaciones, ni sacrificios de animales. ”Y os llegáis a nosotros, oh, dioses, y nos hacéis culpables por ello!"

6. Invoca la ayuda divina, como responsable ante ellos del País y sus gentes. Invocación paleohitita: "Que el enemigo que merodea en torno al País perezca a manos del Labarna. Que se adueñe de sus dioses de oro y de plata para Khattusha y Arinna, las ciudades de los dioses. Que el País de Hatti florezca en paz, en manos del Labarna y la Tawananna. Que prospere."

7. El rey responde de sus súbditos ante los dioses y los defiende. Pero puede ser responsable de los castigos divinos a Hatti. Un beneficio divino al rey y su casa significa prosperidad general. Plegaria al dios Telepinu en favor de Mursil II: "Al rey, a la reina, a los príncipes y al País de Hatti: dadles vida, salud, fuerza, largos años y alegría en el porvenir. Dadles abundancia de grano, viñedos, frutas, vacas, ovejas, cabras, cerdos, mulas, asnos y animales silvestres y abundancia de personas." El rey, en algunos textos sapienciales, es exhortado a la compasión: "Da pan al hambriento. Da aceite al exhausto. Da ropa al desnudo. Si le aflige el calor, ponlo en un lugar fresco. Y si le aflige el frío, ponlo en un lugar cálido."

8. No hay suficiente información, pero parece que la persona sacerdotal del rey le impone tabúes o prescripciones rituales. El agua que bebe en palacio ha de ser pura y no debe mancharse, por ejemplo, con cabellos ajenos. La piel destinada a usos del rey debe proceder de los animales que se sacrifican en la propia cocina del palacio, donde es objeto de algún trato especial. También parece que era de uso estrictamente regio la letrina de los monarcas. [Probablemente para evitar sortilegios sobre partes o emanaciones de la persona, cf. ley hitita 44b]. Mantener el buen estado físico de la persona real forma parte de la ideología de su condición de elegido y se refuerza mediante encantamientos: "Su cuerpo es nuevo. Su pecho es nuevo. Su cabeza es nueva. Sus genitales son nuevos. Sus dientes son los del león. Sus ojos son los del águila y ve como el águila."

9. Los dioses ayudan físicamente al rey marchan delante de él, sobre todo en ocasiones importantes y en la batalla. Una plegaria de Hattusil III menciona a sus antepasados: "Los que fueron reyes antes que yo, a quienes el Dios Tempestad entregó el arma.". Hattusil I, en el Reino Antiguo, dice en una crónica analística que "el Gran Rey, Tabarna, amado de la Diosa Sol de Arinna, ella lo ampare en su regazo, tome su mano y siga marchando ante él..."

10. Cada hitita parece tener un numen protector, acaso del tipo del "genius" del padre romano. En el Imperio Nuevo consta que muchos soberanos poseen algún dios tutelar particular. Mursil II parece encomendarse más a Telepinu, Muwattali II al Dios Tempestad, Hattusil III a Shaushga [Ishtar] de Shamuja y Tutaliya IV a Sharruma. El patrono personal mantiene con el rey relación muy próxima. Plegaria de Muwattali II: "”Oh pihassassi Dios Tormenta, Mi Señor! Yo era un mortal, pero mi padre fue sacerdote de la Diosa Sol de Arinna y de todos los dioses. Mi padre me engendró, pero tú, pihassassi Dios Tormenta, me tomaste de mi madre y me agrandaste. Me hiciste sacerdote de la Diosa Sol de Arinna y de todos los diosos y me pusiste en el reino del País de Hatti."
Hattusil III alude a Shaushga, en un texto en el que explica por qué usurpó el trono de su sobrino Urji Teshub: "Empezaste a luchar contra mí. Ahora tú eres Gran Rey y yo soy rey de una fortaleza que me dejaste [las ciudades de Jakpish de la que su hermano Muwattali le hizo rey, y de Nerik, ciudad conquistada por él en tiempos de su hermano]: ”Ven! Ishtar de Shamuja y el Dios Tempestad de Nerik nos juzgarán. Así escribí a Urji Teshub. Y si alguno habla y dice: ĄPor qué lo hiciste rey antes? ĄPor qué le haces la guerra ahora? Le diré: Si no hubiese empezado a luchar contra mí, Ąhabrían consentido Ishtar y el Dios Tormenta que el Gran Rey no prevaleciese sobre un pequeño rey? Pero ahora que ha empezado a luchar conmigo [y pierde], los dioses han hecho que se incline ante mí, y con eso han emitido su fallo." Y, también: "Comencé como príncipe y fui jefe de la guardia real. Como jefe de la guardia real llegué a Rey de Jakpish. Como rey de Jakpish llegué a Gran Rey. Ishtar, Mi Señora, puso en mi mano la sentencia sobre mis enemigos, mis rivales, mis oponentes. Algunos murieron por las armas y otros en el día que tenían fijado. Con todos ellos acabé, e Ishtar, Mi Señora, me dio el reinado sobre Hatti."


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