Rito de tránsito, mágico, por un lado, y consagración oficial del tiempo cívico, por otro. ¿Cómo organizar el tiempo para que sirva a la dicha en las actividades agrarias, guerreras, políticas y sociales? ¿A quién invocar para que propicie que el Tiempo pendiente sea venturoso? Debe actuarse en un momento del tiempo sideral -vegetal o no- para regenerar el Tiempo que viene, no gastado. Que es un Tiempo de acción, no de salvación y destinado a un Día Universal determinado desde la Eternidad. Roma acabó por colocar estos ritos bajo el signo de Jano.
Tránsito de Año. Originalmente, el año romano es lunar y de diez meses (véase nomenclatura actual). Este año "romúleo" se basa en la agricultura arcaica y va de marzo a diciembre. La reforma de Numa -adición de enero y febrero- ajusta las cosas en torno al solsticio de invierno, pero siempre convivirán el año arcaico y el solar. Los dos meses neutros nuevos son el espacio para que conecten el fin del Tiempo viejo y el comienzo del Tiempo nuevo.
Fin del Año. El viejo fin de año son, para los varones sobre todo, las Saturnalia: fin de la actividad rural por término de la sementera otoñal, pórtico a un lapso inactivo por Muerte de la Naturaleza, que se consagra a los difuntos y a la magia para prepararse a la actividad por venir. Con ello sintonizan las Lupercales con ritos flagelatorios de purificación y fecundidad y las Terminalia, con ritos mágicos de fecundidad: frutos quemados, aspersión de mojones con sangre de cordero, etc. Mediante magia simpática: la muerte se combate con la muerte.
Comienzo del Año. El calendario arcaico se celebra el 1 de marzo: se enciende el fuego de Vesta, se renuevan las guirnaldas de laurel de las casas sacerdotales (rex, pontífices, salios) y se celebran las Matronalia, contrapunto femenino de las Saturnalia, en honor de Juno Lucina, diosa del parto y de la primera Luna Llena del tiempo nuevo, que anuncia la nueva Fecundidad (regalos maritales). El año militar moviliza procesionalmente los escudos sagrados de los Salios (ancilia movere), en oposición al armilustrium de mitad de octubre. Los Salios gritan (para espantar al mal), cantan (para despertar a la Naturaleza) y saltan (para excitar el crecimiento del grano). El año agrario cuenta con la fiesta de Anna Perenna en la siguiente Luna Nueva, en la que las señoras sirven a sus siervos, como los hombres en las Saturnales. Anna Perenna se ahoga en el Tíber (el tiempo fluyente) y resucita o engaña a Marte que ama a la joven sin saber que es una vieja. Fiesta precedida, el 14 de marzo, por la expulsión popular de Mamurio Veturio hacia tierra osca, con palos: expulsión del Tiempo transcurrido, muerto, inerte.
Desajuste de calendarios. La introducción de enero y febrero crea un "tampón de enlace" que se emplea para representar simbólica y anticipadamente las actividades del Año Vivo (tránsito, iniciación, regeneración). El punto central de este lapso es oficialmente el 1 de Enero, mientras que la tradición mantiene dos referencias y no una: ésta y la del 1 de marzo. Ello genera una fértil tensión entre tiempo cívico y tiempo sacro.
Jano. Aparte su imagen histórica, en su origen Jano encabeza el mes inicial del Año.Jano es el dios de todos los initia y prima, de los inicios, al igual que los summa son típicos de Jove. Y, más seguramente, de los pasos o tránsitos (por ejemplo, de la guerra a la paz: templo de Jano Quirino. Cerrado, hay paz, cerrando la puerta a la guerra O albergando la paz en el templo?). Esta divinidad de movimiento inicial es masculina y está estrechamente asociada a Juno incluso en el comienzo de cada mes, pues Juno vela por el nacimiento de la Luna Nueva.
LAS KALENDAS DE ENERO EN EL IMPERIO
Constan de dos aspectos básicos: la fiesta cívica, especie de consagración de la actividad política del año entrante y la fiesta privada, más arcaica y con valor más profundo y mágico-religioso.
I. LA FIESTA CÍVICA
Toma de posesión de los cónsules. Desde el -153 se celebra en 1 de Enero, pero su fecha antigua era la de las Idus (mediados) de Marzo. La imperialización de Roma aconsejó la anticipación del acto. Los cónsules (epónimos) toman el augurium Salutis, augurium maximum quo salus populi romani petitur, acaso en la noche misma del 31 de diciembre. En la mañana del 1 de Enero, se revisten y, con clientela y ante el pueblo vestido de fiesta, entran en sus respectivas casas, abriendo así el tránsito al tiempo nuevo. A pie, con toga picta, los lictores con las fasces nuevas, caballeros, senadores, sillas curules y cónsules van al Capitolio. Se ofrece a Jove, tras auspicia maiora, un sacrificio de toros blancos, formulan votos por la Ciudad y van al Senado, donde presiden su primera reunión anual y exponen su oratio, que no siempre es formularia. Vuelven procesionalmente a casa y atienden el homenaje de clientes y amigos.
El Emperador tiene otro ceremonial (añadido, si es cónsul) tripartito: juramentos de fidelidad, votos públicos y obsequios de Año Nuevo.
Juramentos. En el Senado, tras la oratio consular, los senadores juran fidelidad al César. Luego, el ejército. Sabemos que, en el 69, las legiones IV Macedónica y XVI Gálica, en Maguncia, se negaron a ello, rompieron las efigies de Galba e iniciaron el alzamiento de Germania. En Roma y en los castra era ceremonia usual y, por lo general, ocasión de un donativum imperial. El Año Nuevo se vinculaba al poder y al régimen.
Votos. El carisma del César lo hace garante de la aeternitas de Roma y su pueblo. Se dirigen a IOM, en el Capitolio, oraciones, votos y sacrificios por el César. Participan pontífices, augures, septemviros y quindecenviros, arvales, etc. El sacrificio es de bueyes, con los cuernos dorados. La fiesta se celebra en todos los capitolios urbanos y en los campamentos. Si el César es cónsul, se celebra el 1 de enero. Si no, el 3, pues el 2, como todo día siguiente a calendas, es ater.
Obsequios oficiales (commercium strenarum) . Desde Augusto, el pueblo los ofrece al César al igual que se ofrecían al patrono y a los allegados. Aun en su ausencia, todos llevan al Capitolio, obsequios en dinero, sobre todo. Con su sucesor, Tiberio, la ceremonia es en la domus Caesaris, y llega a ocupar todo el mes, de modo que Tiberio la ciñe al día 1 exclusivamente. Augusto correspondía convirtiendo el dinero en estatuas divinas que iban a los barrios. Tiberio devolvía personalmente el cuádruplo. Calígula se lo quedaba todo. Todo el pueblo aparece asociado en la ofrenda. El sentido último es, magnificado, el que tienen las strenae gentilicias: el César ha de empezar bien el año, con presagios de fortuna, para que lo haga el Estado, de cuya ventura disfrutarán todos y cada uno.
Los Césares, sabedores del valor ominosus de este día, le daban importancia. Nerón.